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jueves, 4 de septiembre de 2008

Sebastián (Moyano) De Belalcázar 1495 - 1551

Sebastián Moyano (trillizo con Fabián y Anastasia) nació el 20
de Enero de 1495 en la Villa de Belalcázar, perteneciente en esa
época a la Provincia de Extremadura en España, villa de la cual
se derivó mas tarde su apellido cuando lo cambió de Moyano a
Belalcázar
El apellido Belalcázar está formado de las palabras de origen
árabe ben y alcazar que equivalen a hijo del castillo o de la
fortaleza. El primer elemento ben evolucionó en bel y así se
formó Belalcázar.
Sebastián quedó huérfano desde muy niño y se ve obligado a
dedicarse a las faenas del campo para ayudar a su familia. La
leyenda dice que en una ocasión Sebastián regresaba a su casa
del bosque cercano conduciendo un asno con una carga de leña,
el asno cayó en un lodazal y pesar de sus esfuerzos no logró
levantarlo. Sebastián entró en cólera y descarga tan fuertes
garrotazos sobre la cabeza del animal, que lo mató. Temeroso del castigo que pueda infligir su
hermano mayor, a quien está confiada la familia Moyano, huyó y se dedicó a vagar por pueblos y
campos hasta que atraído por las oportunidades que ofrece el Nuevo Mundo, se presentó en Sevilla
y se ofreció como soldado de las expediciones que se preparaban a América. Según el historiador
González Suárez en la Historia General del Ecuador, esto ocurrió el año de 1507. Esta es la fecha
mas probable, aunque hay otras declaraciones indicando 1498 (con Colón) o 1514 (expedición de
Pedro Arias Dávila). Posiblemente fue por este tiempo (cuando tenía alrededor de 15 años) que
Sebastián cambió su nombre de Moyano a Belalcázar.
Sebastián llegó a la Isla de Santo Domingo, Puerto obligado a todo explorador español y luego
descubrió “en nombre de Dios” las costas colombianas del Darién. Pasó a Panamá y participó en
la fundación de la actual capital con Pedro Arias Dávila, quien lo estimaba en alto grado.
Acompañó a Francisco Hernández de Córdoba en la conquista de Nicaragua y fue el primer
alcalde de la Ciudad de León.
Belalcázar hizo allí amistad con Francisco Pizarro y Diego de Almagro quienes lo invitaron a
participar en la conquista del Perú a donde partió en su propia nave, con treinta soldados y seis
caballos, desembarcó en las costas ecuatorianas de Manabí. Allí encontró resistencia y sostuvo
reñidos combates con los Jefes Incas hasta lograr dominarlos. Fundó a San Francisco de Quito y
fue su primer Teniente Gobernador; fundó también a Santiago de Guayaquil.
Atraído por las leyendas del Dorado. Belalcázar se dirigió al norte en compañía entre otros de los
Capitanes Pedro de Añasco, Juan de Ampudia, quienes luego fueron los fundadores de Timaná,
Guacacayo y otras poblaciones.


Belalcázar entró al territorio de la actual Colombia, acompañado por su hijo Francisco (nacido en
Centroamérica), donde encontró fuerte resistencia de los nativos a quienes logró someter
fácilmente con su tecnología de guerra muy superior. Fundó en el Valle de Pubén a Santiago de
Cali y a Nuestra Señora de la Asunción de Popayán. Se remontó a las fuentes de los Ríos Cauca y
Magdalena pero decidió regresar al Perú en busca de tropa y recursos para explorar el Valle del
Río Magdalena.
Después de haber obtenido refuerzos, Belalcázar salió de Popayán en el mes de Junio de 1538, y
penetró por el Sur al actual Departamento del Huila, En este recorrido observó las huellas dejadas
pocos meses antes por la expedición de Gonzalo Jiménez de Quezada, que había subido el Río
Magdalena hasta donde hoy se encuentra Altamira. Esta comarca fue llamada por Jiménez de
Quesada "Valle de las Tristuras", calificativo adoptado por la frustración sufrida de no haber
encontrado las famosas minas de plata que buscaba, más que por las dificultades que afrontó. El
paso de Belalcázar por este valle fue en el mes de Diciembre del citado año de 1538, ya que según
J. M. GROOT "a principios de 1539 llegaron a Santafé unos indios Panches con la noticia de que
por este valle venían españoles vestidos no de mantas como los que estaban en Santafé, sino de
ricos géneros guarnecidos de galones de oro y plata, noticia que alarmó a Quezada".
Continuó Belalcázar río abajo y en el paso Méndez sobre el Río Sabandijas supo de la presencia
de Jiménez de Quezada en la altiplanicie andina. El mencionado río desemboca en el Magdalena
por la margen izquierda, entre las actuales poblaciones tolimenses de Guayabal y Armero.
Belalcázar llegó hasta la Sabana de Bogotá. Así lo corrobora el siguiente pasaje del Historiador J.
M. Groot: "Belalcázar ya estaba fuera del monte de la Mesa, situado en la Sabana, y viendo
frustrados sus planes, pidió que se le diese paso libre para continuar su marcha a "la conquista
de El Dorado".Quezada negó el permiso, y con tal motivo hubo contestaciones con que se
empezaban a agriar los ánimos de una y otra parte. Dijo Quezada al Capitán Juan de Cabrera,
enviado por aquel, que si se empeñaba en pasar por fuerza, se lo impediría a lanzadas; a lo que
contestó el Capitán que bien podía ser, pero que tuviera entendido que ni el General ni a su gente
se las daría por la espalda". Continúa Groot: "La paz quedó así concluida entre los tres
Conquistadores, y Belalcázar entró en Santafé en el mes de Febrero de 1539, con gran
ostentación, entre los aplausos de todas las gentes, porque era hombre de muy buenas prendas
para captarse las simpatías de cuantos le trataban".
Belalcázar se regresó a la corte española a legalizar los derechos de conquista. El emperador
Carlos V de Alemania y Carlos I de España le otorgaron la real cédula de 10 de Marzo de 1540,
que dice: "Don Carlos, por la Divina Clemencia, Emperador siempre Augusto Rey de Alemania;
Doña Juana su madre, y el mismo Don Carlos, por la Gracia de Dios, Rey de Navarra, de
Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de
Jerusalén, etc., por cuanto vos Capitán Sebastián de Belalcázar, continuando vuestros servicios
con gente a pie y de a caballo, a vuestra costa habéis descubierto, conquistado y poblado las
Ciudades de Popayán y Santiago de Cali y Villas de Anserma, Guanacas, Neiva y otras
Provincias y tierras a ellas comarcanas, es nuestra merced y voluntad que de ahora y de aquí en
adelante por todos los días de vuestra vida seáis nuestro Gobernador y Capitán General de
dichas Ciudades". Obtuvo también por rescripto imperial el reconocimiento de su hijo Francisco,
el que contrajo matrimonio en Burgos con la dama de la nobleza española, doña María Herrera de

Sarmiento. Belalcázar regresó a Popayán por Buenaventura y trajo consigo numerosas familias,
animales, plantas y semillas.
De regreso a Popayán Belalcázar encuentra que Jorge Robledo, por consejos del Visitador
Armendaris, le exige reconocer el gobierno de las Poblaciones de Arma, Cartago y Anserma, lo
que está lejos de acceder Belalcázar y le ordena la desocupación. Obstinado Robledo, se sitúa en la
estratégica altura de la Loma del Pozo, donde al Adelantado, por un golpe de acierto, lo sorprende
dormido, lo captura y previo consejo de Capitanes, por mayoría de votos precedidos por Francisco
Fernández Girón, es condenado a sufrir muerte a garrote. Fue puesto sobre un repostero y luego
decapitado junto con Fernán Rodríguez de Sousa, Baltazar de Ledesma y Juan Márquez de
Sanabria, el 5 de Octubre de 1546. (J. A. Plaza).
Francisco Briceño, nombrado por la Corte como Oidor y Juez de Residencias, procesó a don
Sebastián por la muerte de Jorge Robledo y lo condenó a la pena de muerte, instigado por la
pasión sentimental que le profesaba a la viuda de Robledo, doña María de Carvajal, con quien
contrajo matrimonio.
Preso y en recurso de apelación Belalcázar inició su viaje de regreso a España, pero al llegar a
Cartagena le sobrevino la muerte a causa de una fuerte fiebre, y deprimido por la profunda pena
que le causó la incertidumbre de la sentencia. Murió el 28 o el 30 de Abril de 1551, según la
información rendida por Pedro de Heredia al Rey. Fue sepultado en Cartagena con gran pompa. Su
íntimo amigo, Bartolomé Andigno, compró cuatro varas de tela de ruan para amortajarlo y pagó
doce reales a una mujer para que cumpla con esta costumbre cristiana.
En su testamento Belalcázar designó de su yerno, Capitán Alonso Fuenmayor y en defecto de éste
su hijo Sebastián de Belalcázar, para gobernar la Provincia de Popayán, el remanente de sus
bienes debían entregarse a sus universales herederos, sus hijos don FRANCISCO, don
SEBASTIAN, don LAZARO, doña MAGDALENA, y los demás sus hijos y sus hijas.
Aunque Belalcázar carecía de instrucción elemental, estaba dotado de tacto político y genio
observador muy superior a Quezada y Federmán (referencia de Joaquín Acosta).
Hijos de Sebastián de Belalcázar. (Ver 10. Descendientes de Sebastian de Belalcázar).
Queremos anotar que hay información conflictiva respecto a los descendientes de Sebastián de
Belalcázar y si todos sus descendientes son realmente con la misma mujer. Presentamos la
genealogía que encontramos mas razonable.
1. Francisco de Belalcázar
Fue el primogénito del Adelantado, don Francisco de Belalcázar. Probablemente nació en
Nicaragua. Cuando Sebastián entró a Colombia su hijo ya era lo suficientemente adulto para
combatir.
Casado en Burgos (España) con la dama de la nobleza Española doña María Herrera Sarmiento, en
el año de 1540, con motivo del reconocimiento de las conquistas de su padre ante el Emperador
Carlos V.
Su bis nieta María Fernández de Belalcázar, casada con Gregorio de Bonilla Delgado (hijo de
Don Juan Leandro Bonilla Garzón), dio origen a la familia Bonilla en Colombia. Otra bis-nieta
María Delagado y Velasco fue la esposa de Juan Leandro Bonilla, padre de Gregorio Bonilla.
Por lo tanto los Bonilla descienden por dos ramas de Francisco de Belalcázar, hijo de Sebastián de
Belalcázar.
Hijos de Francisco de Belalcázar:
1.1 Sebastián II (Cabrera) de Bel alcázar Herrera Sarmiento. Nació en 1582 en
Popayán y murió en 1665.
Sus primeras Nupcias fueron con María Magdalena Vega y Aragón. Hay referencia seguras
de una hija. También hay algunas referencias a Agustín Fernández de Belalcázar y a Clemencia
Fernández de Belalcázar como hijos suyos, pero creemos que es mas seguros que ellos dos sean
nietos de Sebastian II y no hijos, así lo presentamos en esta genealogía:
1.1.1 María Francisca de Belalcázar Vega y Aragón, nacida alrededor de 1620, casada
con Bernabé Fernández del Río, nacido aproximadamente en 1610. Fueron padres de:
1.1.1.1 María Fernández de Belalcázar, nacida alrededor de 1640 casada con
Gregorio de Bonilla y Delgado de quienes descienden los Bonilla de Nueva
Granada.
1.1.1.2 Agustín Fernández de Belalcázar, casado con Josefa Hurtado del Aguila.
La Historia de Cali, Tomo I, menciona a Agustín Fernández de Belalcázar como
procurador encargado de la Contaduría de las Cajas Reales de Popayán por los años
de 1681
1.1.1.3. Clemencia Fernández de Belalcázar
Las segundas nupcias de Sebastian II fueron con Ana Rosero.
Terceras nupcias con Juana Zambrano (Sin Hijos).
1.2. Leonor de Cabrera (o de Belalcázar) Aunque hija legítima de Francisco de
Belalcázar, nació en Popayán en 1560, tomó el apellido de su madre, doña María Cabrera, por
ser costumbre en esa época adoptar diferentes apellidos de los mayores, según la importancia o
estimación que se les tuviera. Leonor Cabrera fue abuela de Mariana Delgado y Velasco, casada
con Juan Leandro Bonilla, cabeza de los Bonilla de Colombia. (ver árbol “10. Descendientes de
Sebastián de Bel alcázar”). Leonor fue nieta del Adelantado Sebastián de Belalcázar.
Hijos de Leonor de Belalcázar y Pedro de Velasco:
1.2.1 Jerónima de Belalcázar y Velasco. Nacida alrededor de 1590 y muerta en 1643.
Contrajo matrimonio con Diego Delgado del Campo en 1607. Se conocen 6 hijos de este
matrimonio, cinco de los cuales tomaron el segundo apellido “Velasco” de su madre :

1.2.1.1 Iñigo De Velasco. Muerto en 1662, Casado con: Beatriz Noguera y
Aragón.
1.2.1.2 Francisco de Velasco, sacerdote
1.2.1.3 Juan De Velasco
1.2.1.4 Jerónima de Velasco de Cabrera, o de Belalcázar casada con Diego
Delgado del Campo.
1.2.1.5 Feliciana de Velasco, vivió en 1592, casada en primeras nupcias con Diego
Rengifo Salazar, uno de los fundadores de Bugalagrande. Casada en segundas
nupcias con Miguel de Sarria, uno de los fundadores de Caloto.
1.2.1.6 Mariana Delgado y Velasco, casada con Juan Leandro Bonilla Garzón,
cabeza de los Bonilla de Nueva Granada. Padres de Gregorio Bonilla y Delgado,
casado con María Fernández de Belalcázar, bis-nieta de Francisco de Belalcázar.
2. Catalina de Belalcázar. Nació aproximadamente en 1540. Contrajo matrimonio con
Hernando de Cepeda, primo hermano de Santa Teresa de Jesús, con quien hay información de tres
hijos. En segundas nupcias contrajo matrimonio con Lorenzo Paz Maldonado.
Según el Historiador, Doctor Camilo Orbes Moreno, Catalina de Belalcázar sufrió una muerte
violenta a manos de su segundo esposo Lorenzo Paz Maldonado, el 25 de Octubre de 1591, por
celos injustos con Francisco García de Tobar. Si esta información es correcta, la fecha oel nombre
de la persona están errados puesto que García de Tobar había muerto en la acción del Peñón de
Tálaga hacia 1543 (cuando Catalina era una niña).
Hijos de Catalina y Hernando Cepeda:
2.1. Isabel Cepeda de Belalcázar
2.2 Beatriz Cepeda de Belalcázar
2.3 Hernando Cepeda de Belalcázar
Su primer esposo, Hernando de Cepeda era primo hermano de Santa Teresa de Jesús. Insertamos
el dato aducido en "Fastos Payaneses" de que son autores los Historiadores Leopoldo Alvez y
Sergio Elías Ortiz, en que dan información sobre Hernando Cepeda y sus hermanos:
"Los siete hermanos varones de Santa Teresa vinieron todos a América. Unos tomaron el apellido de
Cepeda y otros el de Ahumada, según costumbre de esa época, en que era caprichoso adoptar el apellido
paterno o materno y a veces de cualquier ascendiente. Todos eran hijos de la segunda esposa de don
Alonso Sánchez Cepeda y doña Beatriz Ahumada, la Santa, cuyo nombre era Beatriz Dávila de Ahumada
era hija de doña Catalina Posso y Enao (sic). Hernando, Rodrigo, Lorenzo, Agustín, Antonio y Jerónimo
hicieron armas en el Virreinato del Perú y en la provincia de Popayán; Lorenzo de Cepeda aparece en
1545 como Teniente Secretario del Virrey Núñez Vela; Rodrigo murió en una batalla con los indios
Payaguas en el Chaco Boreal; Pedro militó en la Florida y acompañó a Hernando de Soto en la
expedición del Río Missisipi; Antonio murió de un tiro de arcabuz en la batalla de Añaquito, en donde fue
herido también su hermano Hernando; Jerónimo murió en Panamá el 8 de Mayo de 1575 de retorno a
España. Parece que solo Hernando quedó definitivamente en América. En cuanto Hernando de Cepeda,
nos dice el Doctor Ignacio Rodríguez G., aludido atrás, que ejerció el cargo de Regidor, Factor,
Tesorero de la Real Hacienda, Teniente de Gobernador y Justicia Mayor, en la Ciudad de Pasto, y que
tuvo dos hijas y un hijo: Isabel, Beatriz y Hernando, en Catalina de Belalcázar.
3. Magdalena De Belalcázar
Quedó muy niña en Popayán cuando su padre partió a Cartagena en 1551 Casada con Francisco de
Trejo. No se sabe con certeza su lugar de nacimiento, pudo ser España o Cali. Alfonso Cobo
Velasco en su Calendario Biográfico expone: "Febrero 24 de 1541, llega a Santiago de Cali el
Adelantado don Sebastián de Belalcázar, cuando regresó de España. Lo acompañaban en su viaje
de regreso: Pedro Cobo, Pedro de Velasco, Sebastián de Magaña, Luis de Guevara, Juan de Sala,
Cristóbal Ponce de León y otras muchas personas, además sus hijas María, Magdalena y
Catalina, entrando por Buenaventura y fijada su residencia con sus hijas en La Estancia, cortijo
contiguo al caserío de Yumbo, en donde estableció su sede de gobierno."
Hijo de Magdalena y Francisco de Trejo:
3.1 Francisco Trejo de Belalcázar
4. María de Belalcázar
Casada con Alonso Fuentemayor. La muerte de María puede colocarse poco antes del 17 de Abril
de 1608, en que el Gobernador Fernando de Silva Mendoza hizo a su Lugarteniente de Cali,
Capitán Juan de Ortega, “merced para él y su descendencia a perpetuidad de los pasos del Río
Cauca - en la Balsa y del Ovejas - por muerte de doña María de Belalcázar, vecina feudataria que
los usufructuaba (Historia de Cali, Tomo I, por Gustavo Arboleda)”.
Hija de María de Belalcázar y Alonso Fuentemayor:
4.1 Catalina Fuentemayor de Belalcázar, casada con Melchor Velásquez, Gobernador
del Chocó. Hijo de Catalina y Melchor: Rodrigo Velásquez Valdenebro, casado con:
Maria de Jesús Marmolejo Loaiza.
5. Lázaro de Belalcázar
6. Antonio Moyano, quien decidió usar nuevamente el apellido original de su padre.

martes, 2 de septiembre de 2008

El Dinero Había Perdido Su Valor

La persona entrevistada se llama Dolores, nació en Belalcázar, provincia de Córdoba, en el año 1917 y allí se encontraba cuando se originó la Guerra Civil.

Su padre era zapatero y utilizaba un cuarto de la casa como taller de arreglos. Su madre hacía las tareas domésticas y ayudaba en el taller familiar. Dolores tenía ocho hermanos, de los cuales siete eran hembras y uno varón. También ayudaba a su padre en la zapatería y a su madre en las tareas de la casa, como cualquier muchacha de la época. Sus hermanas prácticamente hacían lo mismo y la hermana mayor asumía de vez en cuando el papel de madre. Sus hermanos [sic] no realizaban los mismos trabajos, ya que eran varones y tenían otros deberes. De algún modo tenían más privilegios por el simple hecho de ser hombres. Ellos solían trabajar en el campo en labores que requerían más fuerza física que las de las mujeres. En esta época a la mujer no se la tenía en cuenta y apenas podía decidir sobre las cosas.

La casa en que vivía estaba situada enfrente de la plaza, donde solían jugar y pasear niños y mayores. Aquí se realizaban pequeños bailes cuando había fiestas, que era una de las pocas diversiones de la población.

Existían escuelas para ricos y escuelas para pobres

En este pueblo la educación era escasa. Debemos destacar que había grandes diferencias en la educación que recibían ricos y pobres, además de niños y niñas. Dolores asistía a una de las dos escuelas de niñas que había en el pueblo.

Para los niños las escuelas eran muy grandes y estaban divididas en aulas por edades.

En las escuelas no sólo se hacía distinción por sexo, sino que también se diferenciaban por grupos sociales, es decir, existían escuelas para ricos y escuelas para pobres.

Los niños y niñas iban a la iglesia con sus padres y familiares los domingos a las once de la mañana. Las niñas tenían que llevar un velo que les cubriera la cara y manga larga, ya que no estaba bien visto llevar manga corta. Llevan también cuello de tirilla que les tapaba parte del pescuezo.

Las mujeres ayudaban en el campo

El pueblo vivía básicamente de la agricultura, ganadería y servicios. Dentro de los servicios destacamos los talleres artesanos: zapatería, espartería, fraguas, cerámicas...

Apenas había industria, tan sólo existía una fábrica para moler el trigo, de la cual se obtenía harina, y tenía gran importancia en el pueblo. La entrevistada ayudaba en la zapatería de su padre limpiando los zapatos, pero sólo trabajaba los sábados y días que tenían mucho trabajo.

Su padre, junto con otros zapateros, formaron una cooperativa.

La mayoría de las mujeres ayudaban en el campo y se hacían la ropa a mano.

Las personas que trabajaban en el campo lo hacían todos los días del año, domingos incluidos, excepto los días de las fiestas importantes. Los que trabajaban dentro del pueblo tenían un único día libre, los domingos, sin contar con las fiestas populares.

Andar es sano

El mercado se instalaba en la plaza al aire libre, aunque tenían lonas para resguardarse en invierno, y estaba formado por pequeños puestos que se ponían y quitaban todos los días.

La leche podía distribuirse de dos maneras: Había personas que venían de un pueblo cercano, Hinojosa del Duque, con cántaros cargados en burras y un jarro de medio litro con el que medían la leche. También había en el pueblo gente que tenía vacas en “cerquillas”, adonde acudían los vecinos a comprar la leche.

Los burros eran el medio de transporte habitual, pero el que no los tenía debía caminar.

Confeccionaban los colchones a escondidas

Los domingos no se disfrutaba de la misma forma entre hombres y mujeres. Los hombres y mujeres daban un paseo por la plaza, pero tan sólo los hombres eran los que iban a beber vino en las tabernas en grupos. Además solían jugar a las cartas.

Las jóvenes iban a pasear a la plaza y tenían que recogerse antes de que el sol se ocultase. A las mujeres no se les permitía la entrada a las tabernas, estaba muy mal visto.

Los chicos y chicas se conocían en la plaza y por comentarios de vecinos.

Las mujeres mayores tan solo salían en caso de misa, rosario o entierro.

Las mujeres realizaban los colchones a máquina y lo hacían a escondidas, porque el colchón representaba la unión sexual entre el hombre y la mujer, y no estaba bien visto. El colchón era de lana y debajo había otro de paja.

Ánima a ronda

Cuando un chico y una chica comenzaban una relación de pareja, ninguno de los dos podía entrar a la casa del otro. Después, cuando llevaban cierto tiempo, la muchacha pide a su padre la entrada de su novio a casa. El tenía que dar su consentimiento y así podían estar un ratito en su casa, textualmente: de “ánima a ronda”. Algunos decían que no querían novios mañaneros porque la muchacha tenía que ayudar en las tareas de la casa cuando eran muchos hermanos. Por la tarde daban un paseíto y pronto se iban a casa.

Cuando nacía un niño o niña, se regalaba a la madre chocolate. Al niño por el contrario no se le hacia ningún regalo. La familia mas allegada solía regalar a la madre una gallina, una docena de huevos o lo que tuviese en el campo.

Las madres parían en sus casas, ayudadas por la comadrona.

No había sanidad pública

La medicina estaba poco avanzada y sólo había tres o cuatro médicos en todo el pueblo. Para que te atendiesen tenías que estar asociado a un médico y pagar un dinero al mes. Si los abonados caían enfermos, llamaban al médico y éste iba a sus casas. Los que no pagaban al mes tenían que abonar la visita; si no estaban muy malos, iban a casa del médico, pero, si estaban graves, el médico acudía a casa del enfermo.

La gallinita ciega

Los niños tenían diversos juegos. Uno de ellos consistía coger un cántaro de barro, romperle la base y pasarle una cuerda por el interior, cuyos extremos se ataban a dos ventanas enfrentadas de un lado o otro de la calle. Quedaba así el cántaro en medio de la calle. Luego se pasaba otra cuerda por una de las asas del cántaro para moverlo horizontalmente. Uno de los participantes se tapaba los ojos y tenía que romper el cántaro, mientras otro tiraba de la cuerda atada al asa para moverlo e intentar que no pudiese romper el cántaro. Este juego se llamaba la gallinita ciega.

En las fiestas se jugaba a la cucaña, que consistía en poner un jamón o pollo en lo alto de un palo impregnado de grasa. El participante tenía que subir a lo alto y coger el jamón o pollo.

Tiraron las cruces para acusar a los de izquierda

La situación en el pueblo estaba un poco revuelta, porque en ese momento gobernaban los de izquierda.

A las afueras del pueblo había tres cruces que los de derechas tiraron para culpar a los de izquierda. Estas cruces estaban en muchos pueblos y se utilizaban como paradas de los entierros y procesiones. El ayuntamiento estaba gobernado por los de derechas, y el alcalde y su camarilla mandaron tirar las cruces para que los del pueblo pensaran que había sido un acto de los de izquierda. Sólo después de la guerra se aclaró esto.

Cuando estalló la guerra, hubo jóvenes que se alistaron voluntarios mientras que otros iban por su quinta. Mucha gente se juntaba con toda la familia y se escondía. La gente estaba muy asustada.

Un día, al año de empezar la guerra, dieron un pregón para que se abandonara el pueblo, porque iban a bombardearlo.

La gente marchaba a los cortijos o fincas abandonadas de las afueras del pueblo.

Fue voluntario a defender la República

El novio de Dolores se refugió con sus padres y una hermana en una finca abandonada por los propietarios al estallar la guerra. Con ellos se fue otra familia y juntos permanecieron allí hasta el final.

Cada uno ayudaba en lo que podía. El padre de Dolores limpiaba los zapatos, otros se encargaban de hacer la comida, etc.

El novio de la entrevistada se fue voluntario a la guerra, a defender la República, que en ese momento era lo que había querido el pueblo. Estuvo en la batalla de Teruel, donde fue hecho prisionero, y permaneció encarcelado, como muchos otros, sin haber cometido ningún delito. Pero, para que los franquistas tuvieran pruebas para meter en la cárcel a los de izquierdas, hicieron firmar a la fuerza a los detenidos su participación en varios asesinatos contra militares de Franco.

Un día se acercaron al cortijo un grupo de personas gritando que había finalizado la guerra.

La posguerra fue peor que la guerra

Una vez finalizada la guerra, Dolores volvió a la casa del pueblo con sus familiares y la hallaron destrozada, porque la habían utilizado otras personas. Con lo cual no pudieron habitarla y tuvieron que alojarse en casa de una tía, una hermana de su madre. Cuando quisieron arreglarla, los albañiles no querían dinero, sino comida. El dinero había perdido su valor y, aunque lo había, no había siembra, ni animales, ni cosa que comer. Entonces la gente que tenía guardada alguna cosecha, luego la sacaban y la vendían, de donde ganaban bastante dinero. Entonces fue cuando el dinero volvió a tener valor de nuevo.

Hubo mucha gente que murió, otros quedaron mal heridos, sin brazos, sin piernas.

Muchos quedaron encarcelados, aunque no habían sido juzgados ni eran culpables. Algunos fueron desterrados de su pueblo de origen y otros fueron asesinados por ser de ideas contrarias. Después de la guerra se pasó peor que durante la guerra.

E. C. M.
http://lacomunidad.elpais.com/memoriabuelos/2008/6/25/el-dinero-habia-perdido-su-valor